Patito color de cafe.



Patito, patito,
color de café,
si tú no me quieres,
¿pues luego de qué?

Ya no me presumas,
que al cabo yo sé
que tú eres un pato
color de café.

Me dijo que sí
y al rato que no,
que yo era un patito
como todos lo son.

La pata voló
y él también,
y allá en la laguna
se vieron después.
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