La vida es el pestañeo de una estrella.

-La vida es breve- Le susurró la estrella al anciano que la observaba desde su balcón.
-¿Y tú me dices eso? El próximo año yo seré ceniza y tú seguirás brillando como lo haces ahora.
Has podido presenciar el origen de la vida en nuestro planeta, la evolución de las especies, el nacimiento de la civilización Sumeria, la construcción de las Pirámides y de la Muralla China.
Has conocido a Gandhi, a Buda, a Jesús, a Lao Tse, a Hermes, a Mahoma y a Confucio.
Te has podido deleitar con las palabras de Sócrates, Platón, Heráclito y Nietzsche.
Has visto como murió mi tatarabuelo y mi bisabuelo. Me viste nacer y crecer, y ahora me verás abandonar esta vida… ¿Y eres capaz de decirme eso?

-Ustedes los humanos se creen los dueños del tiempo y del espacio. Pero debes comprender que para mí la estancia del ser humano en el Universo, supone lo que para ti es un día de tu vida. Y el lugar en donde has progresado durante millones de años es para mí lo que para ti es un poro de tu piel.
Ayer, otros ocuparon tu lugar, mas después desparecieron. Mañana vendrán otros. Te puedo asegurar que ni fuiste los primeros, ni seras el último. Te esfumarás antes de que pueda darme cuenta.

-Eso ha sido muy duro para lo poco que me queda de vida.

-Tranquilo, antes de que termine de pestañear podrás ver las cosas desde mis ojos.


Descansa en paz jefe.

Texto extraido de Originarium.
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