Levantante antes de que te cuenten hasta diez...


Ahora no se exactamente que escribir llevó días imaginándome el tema y no puedo salir de la idea de escribir de esto que siento y que me entristece pero a la vez enfurece.

No he tenido nunca alguien que me diga, me aconseje de la vida, me motive sino más bien voy desarrollando fuerzas por mi mismo y aunque no siempre este consiente de lo quiero en la mayoría de las situaciones salgo bien librado y sino, queda la lección de la experiencia.
Hay otras situaciones que no están en mis manos y simplemente tengo que aceptar la realidad cruel y lo que desencadene. Y después de que el dolor pasa es hora de levantarse y andar.

Hay también situaciones que se que puedan salir mal y necesito afrontar los riesgos para conseguir eso que quiero.

¿Pero apoco no la vida es así? ¿Arriesgarse o darse por vencido? ¿Vale la pena?
Algunas cosas solo se puede tener la respuesta si se viven.
Y entonces uno decide si valió la pena haber vivido lo vivido.

Pero cuando estas enfrente de una situación difícil y solo porque las cosas no se ven del todo claras no significa que tengas que darte por vencido. Al contrario hay que encontrar soluciones, proponer alternativas, desarrollar resistencia, tener fe y confianza de que todo va a salir bien. Sí al final los objetivos no se cumplen por lo menos nos quedamos con la satisfacción de haber luchado, de haber sudado la camiseta. Después de todo en eso consiste la vida en luchar y encarar los retos de la vida por alcanzar lo que uno quiere.

No es el destino, son las decisiones las que marcan tu vida, tu desides como
afrontas la vida.

Se que pudimos dar mas lastima que tu no quisiste continuar, lastima que tus miedos no dejaron actuar tu corazón. Me enfurezco porque se que me quieres y yo también y a pesar de eso sea la distancia la que nos separe, la que nos gane. Y aun que trato de disimular me quedo con un vacio terrible por este alejamiento.
Te echare de menos!





La cobardía es asunto
de los hombres, no de los amantes.
Los amores cobardes no llegan a amores,
ni a historias,
se quedan allí.
Ni el recuerdo los puede salvar,
ni el mejor orador conjugar.


Silvio Rodríguez
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