Elijo ser feliz, elijo el perdón.



No tengo el poder sobre las decisiones y acciones que tomen los demás pero si de tomar mis propias decisiones. Y decidí PERDONARLA, me quite mi orgullo y le dije que la perdonaba, que ya no aguantaba más el dolor y que quería liberarme –“no olvido pero decido hacerlo a un lado intencionalmente sabiendo que me duele”.


Uno no puede ir por la vida acumulando rencores porque solo vas llenándote de infelicidad, se va a volviendo un infierno la vida, va a ser una constante tentación a la amargura y al reclamo.


El perdonar es voluntariamente no tomar en cuenta el acto y seguir a delante en la vida. Muchas personas piensan que no pueden perdonar porque no olvidan. Es imposible olvidar pero lo que sí se puede es pasar por alto las ofensas.


Debemos aprender a vivir el presente dejar a un lado las angustias que nos generó el pasado. La vida es un momento y el momento es ahora.
Así que lo reafirmo:

YO TE PERDONO





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